Acoso debido a orientación sexual, grave violación de los derechos humanos y consecuencias en salud

Acoso debido a orientación sexual, grave violación de los derechos humanos y consecuencias en salud

Resumen

La ley antigay aprobada en Junio de 2013 en Rusia ha sido uno de los principales focos de atención de los juegos olímpicos de Sochi. Esta ley prohíbe cualquier acto de difusión de “propaganda” que promueva “relaciones no tradicionales” entre menores. En concreto, el artículo 6.21 de dicha ley establece que la propaganda es el acto de distribuir información a menores destinada a fomentar, hacer atractivas o que suscite el interés de relaciones sexuales no tradicionales, a menores. Las personas LGBT (acrónimo de personas lesbianas, gays, bisexuales o transexuales) son bienvenidas a Sochi, manifestaba Vladimir Putin, siempre que obedezcan las leyes nacionales, y dejen a “nuestros niños tranquilos” (sic).

Esta ley no sólo es discriminatoria sino que además puede tener devastadores efectos sobre la salud. La ignorancia acerca del VIH en las comunidades de homosexuales y heterosexuales en Rusia, especialmente en jóvenes es alarmante, lo que conduce a un aumento de las tasas de VIH. Estas leyes irrumpen en el corazón de la prevención del VIH, enfatizando la dificultad con la que se encuentran los profesionales sanitarios al trabajar en un entorno donde hablar de homosexualidad en contexto positivo va contra la ley.

Según ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA), existen 78 países en el mundo donde la homosexualidad está catalogada como delito. Las penas por actividades del mismo sexo pueden variar desde 10 años de prisión en países como Senegal y Kenia, hasta sentencias de muerte en algunos países como Nigeria, Sudán y partes del Medio Oriente, como Arabia Saudita e Irán. Uganda pronto podría unirse a estos países si se aprueba su proyecto de ley contra la homosexualidad, que entre otras actuaciones incluye penas de hasta 3 años de prisión para aquellas personas que conozcan acerca de actividades homosexuales y no lo informen en un plazo de 24 horas.

Estas normas ponen a los profesionales sanitarios bajo mucha presión, lo que les lleva a una mayor resistencia y temor para proveer asistencia sanitaria a este colectivo. La realidad es que no existe información sobre qué servicios de salud se están proporcionando, lo que además dificulta la posibilidad de aportar pruebas que evidencien el problema, y sirva de mecanismo de presión para provocar cambios en las leyes de estos países.

Por otro lado, estas leyes provocan que las personas LGBT tengan temor de acudir a los servicios sanitarios para hacerse la prueba de VIH, contribuye a la desinformación sobre actuaciones de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), y perjudica gravemente la adherencia para aquellas personas en tratamiento para el VIH.

¿Pero lo están haciendo mejor los países de altos ingresos?

Una encuesta europea realizada a 93.000 personas LGBT mostró que el 26% de personas declaran haber sido atacadas físicamente, aunque más del 50% no lo denunció.

Investigaciones realizadas en el Reino Unido muestran que la mitad de las mujeres lesbianas y bisexuales, y una cuarta parte de los hombres homosexuales y bisexuales, nunca se han realizado pruebas de ETS, y cuando han tenido acceso al sistema sanitario en el último año, declaran haber tenido una experiencia negativa. Como consecuencia, una tercera parte de los hombres homosexuales y bisexuales no se muestran abiertos a comunicar su orientación sexual a su médico de familia.

En Francia, la mayoría de las personas que se presentan con VIH (53%) lo hacen tarde, con el consiguiente riesgo de transmisión a otras personas y aumento de la mortalidad debido a la infección.

En conjunto, estas tendencias van a hacer mucho más difícil llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir la transmisión del VIH en un 50% para 2015. Tenemos todas las herramientas y sabemos qué hacer con ellas pero somos incapaces de utilizarlas. Estos problemas deben ser tratados con urgencia.

Comentario

La palabra LGBT son las siglas que designan colectivamente a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Este grupo de personas que deberían de gozar de los mismos derechos que el resto de ciudadanos, llevan sufriendo graves discriminaciones a lo largo de la historia.

La existencia de leyes que criminalizan las relaciones sexuales con personas del mismo sexo crea hostilidad y estigma. Las ley aprobada en Rusia que prohíbe cualquier acto de difusión de “propaganda” que promueva “relaciones no tradicionales” entre menores, insinúa además que las personas homosexuales tienden a la pederastia. No nos debe extrañar que la comunidad internacional haya mostrado su indignación ante estas acusaciones.

En países como Uganda, donde la homosexualidad es ilegal, las personas LGBT se enfrentan a un ambiente repleto de abusos físicos, vandalismo, chantaje, amenazas de muerte y violaciones “correctivas”. Su propuesta de ley, no sólo impone penas de cárcel, si no que introduce penas de muerte para las personas homosexuales reincidentes, que sean VIH-positivas, o que realizan actos sexuales con personas del mismo sexo menores de 18 años. Claramente estas leyes dificultan tener una discusión abierta sobre estos temas, alimentando lo que podría equivaler a una epidemia silenciosa, de la que seremos cómplices si no se realizan actuaciones urgentes. Como dice el propio artículo, hacer retroceder la homofobia y las leyes que van contra ella no es tarea fácil, más en sociedades donde el miedo impera, pero en otro caso, será muy difícil reducir la transmisión del VIH.

Según datos de ONUSIDA, si bien las nuevas infecciones por VIH están disminuyendo a nivel global, desde 2001 los casos de nuevos infectados en Oriente Medio y el Norte de África se han incrementado en más del 35%. También está aumentando la incidencia en Europa del Este y Asia Central, zonas en las que anteriormente estuvo estabilizada.

En Europa, en el año 2010, había 2,3 millones de personas infectadas por VIH, de los que 1,5 millones vivían en Europa oriental y Asia central. En 2011, los países de la Región Europea de la OMS aprobaron el “Plan de Acción Europeo para el VIH / SIDA 2012-2015”, cuyo objetivo es conseguir cero nuevas infecciones por VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el SIDA en la región. El esfuerzo en este sentido es importante.

En Europa se ha identificado que uno de los principales problemas de personas LGBT, en especial las personas transgénero, es el acceso a los servicios sanitarios, no sólo cuando la persona necesita atención médica si no cuando demanda servicios para prevenir problemas futuros. En algunos estados miembros de la Unión Europea se conoce que los niños LGBT han sido sometidos en la asistencia pública a tratamientos de “conversión”. En otros casos, el personal sanitario se niega a ofrecer tratamiento, o prohíben que los varones homosexuales donen sangre, asumiendo que tienen una alta probabilidad de ser portadores del virus VIH. En términos generales, se podría decir que la heteronormatividad se expresa de forma frecuente entre los profesionales sanitarios, así como en diversas decisiones políticas, como aquellas que cierran la puerta de la reproducción asistida a mujeres lesbianas.

Garantizar un servicio de salud integrador debe ser el principal objetivo de la asistencia sanitaria para garantizar una calidad de vida adecuada a toda la población. La heteronormatividad inherente a los servicios de salud y las actitudes basadas en perjuicios no hace más que dificultad el acceso de las personas LGBT a la asistencia sanitaria, lo que conduce además a una mayor incidencia de problemas de salud en este colectivo. Es necesario por tanto, una mayor sensibilización de los profesionales sanitarios para poder utilizar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para reducir los devastadores efectos en la salud que la discriminación de personas LGBT puede arrastrar.

Referencia

Clark F. Discrimination against LGBT people triggers health concerns. Lancet. 2014 Feb 8;383(9916):500-2.

Enlace

Disponible en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673614601690

Acceso a través de la BV-SSPA

Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(14)60169-0

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